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Ernesto Calvo, jurado del shnit: “Yo valoro el cine en su conjunto”

Por Armando Quesada

Ernesto Calvo es uno de los tres jueces del shnit MADE IN COSTA RICA 2017. Sus estudios incluyen un licenciatura en Historia en la Universidad de La Habana, una maestría en sociología por la Universidad de Costa Rica y en Estudios y Proyectos de Cultura Visual en la Universidad de Barcelona.

En la actualidad es profesor en la Universidad Veritas, donde imparte cursos sobre historia, teoría e investigación en torno al audiovisual contemporáneo. Además, es profesor y coordinador de ciclos de cine en la Universidad de Costa Rica, Universidad Nacional y cine-forista del espacio Preámbulo en el Centro de Cine. Previamente ha sido curador y jurado en múltiples eventos de cine, artes y videocreación en diversos espacios de América Latina, España y los Estados Unidos.  

¿Cuáles son las características de un buen cortometraje?

Hay varios aspectos: Un buen guión, una buena narración, personajes sólidos y un trabajo estético interesante y congruente con el tema y lo que se está trabajando en el corto. Por otra parte, un corto puede tener muchas características, puede ser mucho más dado a generar empatía, otros apelan más a la reflexión y el intelecto, algunos son más directos y otros más metafóricos. Creo que la calidad no está en el género sino en los diferentes rubros que se trabajen. Por supuesto, siempre hay un grado de subjetividad al evaluar un corto, pero al ser tres jurados esa subjetividad encuentra un consenso sobre un trabajo y surge un criterio de valor colectivo.

¿Cuáles serán sus criterios principales para evaluar los cortos?

Yo valoro el cine en su conjunto, tratando de ver que exista un equilibrio entre el contenido y la forma. El contenido es el guión, la dramaturgia, los personajes, mientras que la forma se refiere a la estética, la puesta en escena, el arte. No es una evaluación científica, es un criterio que surge a partir de ciertos conocimientos que alguien posee según su cultura cinematográfica. Yo puedo tener una perspectiva más teórica por mis antecedentes, pero todo el jurado tiene una perspectiva crítica. Seguramente los especialistas en un tema van a ver con mucho más detalle ese ámbito de su especialidad. En el caso de un corto, a diferencia de un largo, debe ser mucho más preciso por su duración.  

¿Qué opina del nivel de los cortos en ediciones pasadas del shnit?

Tanto a nivel internacional como nacional, el nivel de los cortos ha ido subiendo. Hay más medios tecnológicos para trabajar y eso permite que la calidad formal de los trabajos sea mayor y eso permite realizar cortos de mayor calidad. En general, los trabajos que se presentan en el shnit son de muy alta calidad y creo que el gran valor de este festival es que los cortos son de muchos contextos culturales y geográficos y eso enriquece mucho a los espectadores porque podemos ver perspectivas muy diferentes y contrastarlas.  

¿Cuál cree que sea el siguiente paso que el shnit debe dar en Costa Rica?

A mí me parece fundamental seguir estableciendo un vínculo más estrecho con los realizadores y hacer que se sientan estimulados a participar. También hacer encuentros y talleres es importante para tener una retroalimentación y que así no sea sólo una plataforma de difusión de cortos una vez al año, sino que constantemente se pueda seguir haciendo actividades que ayuden en la parte comunicativa y formativa.  

La mayoría de los participantes del shnit este año son o han sido estudiantes de la Véritas ¿Por qué cree que la formación que se les ha dado ha sido exitosa?

Son jóvenes que llevan cinco años formándose en cine, aquí se concentra una buena parte de los que están haciendo cine y de los futuros cineastas de Costa Rica, lo cual es algo natural. La clave es años de trabajo, en nuestro programa de estudio se interrelaciona la reflexión teórica con la social, y todo el aprendizaje técnico y artístico. Ha sido un proceso largo pero está rindiendo frutos. La mayoría de los profesores son cineastas activos y los estudiantes absorben su conocimiento.

¿Por qué cree que todavía ningún corto tico ha logrado entrar a la Competencia Internacional del shnit?

El cine costarricense necesita posicionarse y hacerse visible, pero es un proceso. En Centroamérica la producción hoy es infinitamente mayor que hace 15 años, y dentro de algunos años creo que habrán más trabajos costarricenses seleccionados en festivales internacionales, tanto de cortos como de largometrajes.

El crítico Wílliam Venegas y la historiadora de cine María Lourdes Cortés coinciden en que la debilidad del cine costarricense en este momento son los guiones ¿Está de acuerdo?

Totalmente de acuerdo. Esa es una de los cosas que insistimos más a los estudiantes, por eso tenemos dos semestres que se dedican a la generación de un guión para un corto. Ese es el momento central de la carrera, y efectivamente los guiones a veces carecen de consistencia y profundidad. Ahí entra la cuestión de profundizar en los conocimientos generales de literatura, cultura, y expandir su universo referencial. Puede que el guión sea una debilidad, pero ese no es un fenómeno sólo del cine costarricense, creo que el guión es lo más difícil de elaborar en una película, y en general los buenos guiones escasean. Lo que sucede en Costa Rica es un reflejo de lo que sucede a nivel internacional y hay que trabajar en eso. Por eso yo defiendo una escuela de cine que enseñe no sólo los aspectos técnicos.  

¿Son necesarios más espacios para mostrar cortometrajes en Costa Rica?

Yo creo que soy partidario que son necesarios los espacios de socialización, no es lo mismo ver un corto solo en internet que acompañado de otras personas. Todo el ambiente que se genera cuando se ve conjuntamente marca la diferencia. Han surgido espacios nuevos para los realizadores jóvenes, como Preámbulo o aquí mismo en la universidad. Todos los espacios que se puedan ir abriendo para poner cortos nacionales tienen un efecto positivo. De pronto añadir cortos antes de ciertas películas podría dar buenos resultados.

Es muy común que eventos como el shnit terminen atrayendo a un público muy específico

¿Le parece posible que un público más amplio pueda llegar a apreciar el cortometraje en Costa Rica?

Siempre hay una limitación en cuanto al público que asiste. Pedir que 100 mil personas atiendan al festival es un poco utópico. Que lo vea un grupo público de jóvenes y especialistas cercanos al ámbito del cine creo que ya es un triunfo. Ya de por sí crear un público nicho que constantemente vea este tipo de cine es una ganancia tremenda. Este es un proceso lento. La creación de público es una política a largo plazo, esa generación de un espectador que le guste y aprecie el buen cine es algo que se ve creando poco a poco, no de hoy para mañana.   

¿Ve usted con optimismo la posibilidad de la formación de una industria de cine sólida en Costa Rica?

Comparando con épocas anteriores, hay un salto cualitativo enorme a nivel de formación, visibilidad, realización y ya eso es una ganancia. El poder generar una industria cinematográfica amplia con un verdadero público dependerá de cómo los profesionales vayan generando plataformas, del apoyo en la formación y la realización y de cómo asumir una distribución hacia afuera, ya que este es un mercado pequeño. Se han venido dando pasos, como el fondo Fauno, la reactivación del Centro de Cine, pero una Ley de Cine definitivamente sería un paso enorme hacia la formación de esa industria.

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