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Federico Montero nos muestra el “Umbral” entre lo material y lo espiritual

Por María Fernanda Loría

Federico Montero es uno de los 14 seleccionados que serán parte de la competencia MADE IN COSTA RICA del Festival shnit 2017 Playground San José con el cortometraje “Umbral”.

En el 2012 resultó ganador de dicha competencia con el corto “Bucle” que además fue elegido como el preferido del público costarricense dentro de las ochos producciones participantes.

Fue productor del cortometraje “Irene” de Alexandra Latishev, con el que alcanzaron en el 2013 el premio como mejor ficción en el Festival de Cine de Costa Rica y mejor cortometraje centroamericano del festival Ícaro en Guatemala. Fue parte de la selección oficial del festival de Nuevo Cine Latinoamericano de la Havana, Cuba en 2014, del festival de cortometrajes de Sao Paulo en 2014 y en el festival de Clermont-Ferrand, Francia 2014.

También fue el director del videoclip “Solo quiero que estés bien” (2012) y  codirector del documental “INCAE CHALLENGE”. (2015), así como director y editor de la serie documental SOMOS: Historias de la comunidad LGTBI de Costa Rica. (2016).

Federico estudió odontología y cuando se encontraba buscando opciones para realizar su especialización en estética dental, descubrió su pasión por el cine. Sus estudios los cursó en la Universidad Véritas desde donde realizó sus dos cortometrajes.

Para el realizador, el Festival shnit es un espacio para vivir de cerca las emociones que se despiertan en los espectadores y también la oportunidad de conocer y aprender de las propuestas de otros colegas cineastas.  

Sus dos cortometrajes, “Bucle” y “Umbral” ha sido trabajos académicos pero con procesos muy diferentes tanto a nivel creativo como personal. El primero fue un ejercicio, muy corto e intenso de cuatro meses, en el que concibió y desarrolló la idea.

“Umbral” es su trabajo de tesis de graduación y como tal conllevó su proceso de investigación, tutorías y un trabajo de campo que concluyó en una hermosa propuesta audiovisual. De acuerdo con Federico, pese a hacer un trabajo académico, fue un salto a explorar otras cosas y experimentar con el lenguaje audiovisual.

Siempre me cuestioné el hecho de querer agradar a los demás, como cumplir, que a todo mundo le guste el corto, que la gente me diga muy bien, lo hiciste muy bien. Entonces bueno, la cosa es que a nivel personal me movió un montón, me hice ese cuestionamiento de decir: “qué es lo que yo quiero decir con esto, qué es lo que yo quiero hacer”. Al final, las decisiones que tomé al crear Umbral, iban muy en función a lo que yo sentía.”

El trabajo de investigación y posterior filmación del cortometraje, inició en el Hogar de Ancianos de Cartago, donde el cineasta además realizó trabajos de voluntario en todas las áreas: bañar y cambiar adultos mayores, limpiar pisos, lavar y tender ropa, cocinar, lavar platos. En fin, ser parte del día a día de estos residentes y el personal que trabaja con ellos. Este lugar lo describe como hermoso en términos arquitectónicos, lleno de imágenes y de “cosas que están pasando”.

Fue así como logró construir y ensamblar la gran carga emocional y sensorial que proyecta el cortometraje que está conformado por detalles que se desprenden del archivo visual creado a partir de su experiencia.

“No es un lugar como asilo de ancianos sino es más bien un lugar en la historia de un ser humano. Es un lugar que está entre aquí y allá, donde tu cuerpo está decayendo, donde te estas dando cuenta de que otras cosas surgen pero no sabemos que son, que no son de este plano material; eso es Umbral. Se llama Umbral porque el umbral es un lugar que conecta dos espacios. Para mí la vejez y el personaje está ahí, en este lugar.

La historia de Leonel, protagonista del corto, le vino en forma de sueño y después de descartar su primera propuesta para la tesis y que se le hacía “compleja y super racional”, decidió hablar de un tema del que poco conocía: la vejez.

“En el sueño el personaje era un viejito y yo decía, pero…¿Qué sé yo de la vejez?. Mi abuelita tiene 104 años pero yo no sé nada, yo no soy el que tiene 104 años para estar experimentando esas cosas. Uno ve pero siempre es algo desde afuera y además la vejez la hemos visto como algo muy lejano y que además nos da mucho miedo porque nadie quiere envejecer pero todos vamos para allá.

Según explica Federico, “Umbral” es un docu- ficción básicamente por el proceso de creación que llevó a cabo con el actor, quien no es usuario del asilo, y que se dedicó a recrear las imágenes y experiencia recogidas durante su investigación y al estar inmerso en el espacio donde transcurre la historia.

Como dato importante, la música del cortometraje fue realizada en conjunto con el Coro de Personas de la Tercera Edad de la Universidad de Costa Rica.

Los simbolismos y la lectura del cortometraje quedan a la interpretación del espectador, de acuerdo con el director, “cada persona arma su propia película” y esa libertad de sentir e interpretar es “un estímulo para sentir Umbral” y conectarse con otros mundos y realidades más allá de lo meramente físico.

“Estos umbrales nos conectan con estas cosas que son tan etéreas, tan difíciles de explicar y creo que el cine es una herramienta como para poder traducir de allá para acá, de materializar esos universos que no podemos ver

Federico concluye que este proyecto fue un proceso de aprendizaje y un reto de abrirse a nuevas posibilidades y el camino para seguir experimentando y de a poco consolidar su carrera como cineasta.

“No sé qué irá a salir. Una carrera es una secuencia de ejercicios y de experimentos que uno va construyendo y que podría llamarse una carrera. Por ahora sigo nada más jugando”.

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