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Alejandro Ferlini y la búsqueda de la memoria

Por: Luis Acosta Casanova

Hubo una imagen en particular que captó mi atención desde el principio.

Una imagen que, en poco más de un minuto, logra encapsular todos los elementos temáticos del resto de la historia: En una calle desierta, en medio del campo y a altas horas de la noche, un hombre vestido de negro camina con tranquilidad, como si supiera muy bien a dónde se dirige. Luego de avanzar lentamente, encuentra una carreta estacionada con varios cocos en su interior, dándonos la idea de que su dueño se gana la vida vendiendo agua de pipa en su comunidad.

Sin embargo, lo más fascinante de esta carreta es cómo está cubierta por todo tipo de adornos: un rosario, un atrapasueños, varias muñecas y figuras, fotografías, luces de Navidad, un conjunto de elementos que dan a este pequeño vehículo una identidad mágica y nostálgica, y parecen darle también su propia identidad y memoria de quién sabe cuántos años o décadas. A medida que acompañamos al protagonista durante el resto de la historia, veremos cómo lleva su carreta de recuerdos a todas partes, en su búsqueda silenciosa de algo, o de alguien.

Así es Carmen, cortometraje escrito y dirigido por Alejandro Ferlini, cuyo objetivo era reflejar visualmente cómo ha sido para la población de Costa Rica la experiencia de la pandemia.

Y aunque Alejandro es ya un cineasta con experiencia, este cortometraje es particularmente especial, porque además de ser un llamado en favor de la atención de la salud mental, viene de un espacio muy personal de su vida y la de sus seres queridos.

El corto ‘Carmen’ forma parte de la competencia MADE IN COSTA RICA del Festival shnit San José.

Habiendo participado en el shnit en 2019, con su cortometraje El jaúl, y ahora en 2021 con la pandemia, ¿cómo ha sido la experiencia de trabajar en dos contextos tan diferentes?

Bueno, siento que en este caso es difícil establecer un punto de comparación, porque en 2017, cuando se hizo El jaúl, uno ni se imaginaba que vendría una situación como la que hemos estado viviendo durante ya año y medio. En aquel momento yo simplemente pensaba realizar un cortometraje universitario, porque aún estaba estudiando en Argentina, y se pudo hacer gracias a los recursos de las compañeras y compañeros con quienes hice el corto, entonces fue un trabajo más académico, aunque sí nos quedó un material bastante bonito. Y ahora, el hecho de haber podido realizar Carmen fue una dicha profesional, porque estoy dedicado al cine como productor y realizador. Hago algunas otras cosas para sobrevivir, porque esa es, realmente, la palabra, ya que el cine, en este momento, económicamente no da para vivir, pero mi objetivo sí es vivir del cine, y en ese momento fue una oportunidad linda para poder alcanzar un nivel de producción, creo yo, aceptable y alto, y poder presentarlo al público.

¿Qué lo motivó a contar esta historia en particular?

Bueno, la temática de los cortometrajes, según la iniciativa del Centro de Cine, tenía que ver con la pandemia, y yo quería hablar un poco sobre los temas de salud mental, que incluso todavía están aquejando a gran parte de la sociedad. En mi caso, he tenido muy de cerca casos de personas con problemas de salud mental que se han visto afligidas o muy afectadas a partir de la pandemia, y me hizo evocar la memoria de mi abuela materna y querer hablar sobre ella.

Fotograma del cortometraje ‘Carmen’.

¿Fue difícil realizar este proyecto siendo algo tan personal?

En realidad, no. Más bien fue más fácil, porque hubo momentos donde ciertas cosas de la producción parecían caerse, desde personas involucradas hasta cuestiones económicas, o tal vez cosas del guión que, a veces, pensaba que no funcionaban. Problemas, en realidad, muy comunes de las producciones, pero que sí, a veces hacen pensar: “Bueno, ya, dejemos esto para otro momento”. Pero a mí, hablar sobre mi abuela simplemente me impulsaba a continuar desarrollándolo, porque yo fungía como director y productor ejecutivo, entonces la memoria de mi abuela fue lo que siempre me impulsó y facilitó la cosa, en ese sentido.

¿Hubo algún tema central que quiso abordar?

Sí, definitivamente. Había dos temas, para mí: la enfermedad mental y el espacio rural. Yo no provengo precisamente de una zona rural, pero sí he tenido mucho contacto con el campo a lo largo de mi vida y es algo que me encanta. Quise retratar el realismo mágico que existe alrededor del campo y que, por lo general, va acompañado de cierto olvido, y ahí es donde se une con la parte más personal del personaje, valga la redundancia: el cruce entre el olvido de una comunidad y el olvido que tiene una persona en su vida.

¿Se relaciona, de alguna manera, con la carreta que el protagonista lleva a todas partes?

Exactamente, la carreta es un símbolo del pasado, además de una decisión estética por parte de la dirección. Como hablábamos desde el realismo mágico, a la directora de arte y a mí nos pareció que podía ir relacionado con lo que queríamos narrar, entonces sí, pasó por las dos partes.

Fotograma del cortometraje ‘Carmen’.

El cortometraje se titula Carmen y, sin embargo, el personaje de Carmen no está presente. ¿A qué se debe esta decisión?

Al personaje principal le ocurre algo muy común en pacientes con problemas de memoria, y es que se pueden agravar a partir de ciertas circunstancias traumáticas. Hasta el final nos damos cuenta de que él está buscando a Carmen, y la intención en el guión es que Carmen era su esposa fallecida y él está en duelo. Entonces Carmen sí está presente, sólo que de otra forma.

Qué interesante, yo había entendido que Carmen era la hija del protagonista, no su esposa.

Sí, supongo que puede ser entendido de ambas maneras por parte del espectador. En mi caso, para mí siempre fue la esposa, pero otras personas lo han entendido como vos, y eso siempre va a estar bien, porque de eso se trata el compartir cine y las historias.

Hablando sobre la hija del protagonista, ¿qué podemos decir sobre la decisión de dejar a su padre solo, lidiando con una enfermedad mental?

Es una cuestión muy común en el contexto rural, donde muchas personas forzosamente tienen que migrar y, en este caso, la hija no vive con él ni cerca de él; si continuáramos la historia de ella, probablemente veríamos que debe seguir con su vida, debe trabajar, atender a sus hijos, y no puede quedarse con su padre en ese momento. Ahora bien, entiendo, por lo menos desde mi perspectiva, que el realismo mágico también permite presentar estas situaciones de forma atemporal, así que no necesariamente se está presentando la historia de algo que ocurre en un lapso de dos o tres días, o de unas horas, esto puede ser una cuestión de meses, puede que en ese tiempo la hija sí lo haya ido a visitar, o puede que sea sólo por unas horas. Es decir, la temporalidad convencional no está fijada en ningún momento, y eso queda a criterio de cada quien.

Fotograma del cortometraje ‘Carmen’.

En un momento como este, donde la salud mental se ha vuelto un tema todavía más importante, ¿qué papel juega el cine para aliviar esta situación?

Siempre he creído que, como cineastas, deberíamos asumirnos con cierto grado de responsabilidad, porque es un arte y una forma de comunicación a la cual no todo el mundo tiene acceso; el acceso al cine, ya sea para estudiarlo o hacerlo, inclusive apreciarlo, no es lo mismo para toda la población. Cuando hacemos cine, tenemos una responsabilidad, y no digo que si alguien quiere simplemente contar una historia de lo que sea, totalmente ficticia, sin ningún tipo de mensaje social, eso esté mal, porque yo también lo he hecho; pero cuando se asume ese rol, creo que hay que hacerlo de forma responsable. El cine no juega un rol en todas las ocasiones, pero cuando lo juega, debe ser responsable e intentar decir cosas que para el autor o autora sean importantes. Debemos ser consecuentes y responsables, y si el cine puede llegar a la mayor cantidad posible de personas, tendremos una comunidad, un país, una sociedad más saludable.

Para finalizar, ¿cómo va con el proyecto de su largometraje Jaguar?

Bueno, para quienes no sepan, Jaguar es una película híbrida filmada en Corcovado, que es el lugar biológicamente más intenso del planeta, y cuando digo híbrido me refiero a que es una mezcla entre documental y una historia de ficción sobre la selva y la vida en la selva. En este caso, la propia selva es un personaje, pero también hay un personaje indígena basado en la cosmovisión ngöbe, porque estamos trabajando con la comunidad ngöbe y con su permiso, y es un personaje que transita la selva buscando al jaguar, y ocurren cosas mágicas en la búsqueda de su amigo. Entonces, mandamos Jaguar a concursar al Fondo del Fauno y esperamos tener suerte, esperamos que puedan darnos, si no todo, por lo menos una parte, porque ya estamos en la última fase del guión, para tener una versión y luego trabajarlo en los meses previos, para filmarlo en el primer semestre de 2022, esa es la idea. Pronto vamos a lanzar el teaser, con una campaña de crowdfunding, para poder recolectar la mayor cantidad posible de financiamiento público y privado, con tal de que podamos filmar y luego pasar a posproducción. Sería mi opera prima y estoy muy contento.

*El cortometraje ‘Carmen’ se proyectará en la función MADE IN CR II el Viernes 29 de octubre a las 7:3o pm en el Cine Magaly. 

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