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‘Coágula’: el viaje de Pablo Aguilar hacia el inconsciente

Por: Luis G. Cardoce

Pablo Aguilar no está seguro de dónde vienen las ideas, solo sabe que, cuando lleguen, debe estar listo para convertir su cuerpo y mente en un pararrayos. En ese sentido, Pablo se considera más un medio por dónde viajan las ideas que un generador de ellas. “Es casi que hubiera un mundo de ideas y, con ciertos estados personales, unos más receptivos que otros, podemos canalizarlas para que pasen a través de nuestros filtros, de nuestras sensibilidades, nuestras habilidades y nuestras técnicas y plasmarlas en algo físico”, dice. 

El primer destello de Coágula —su cortometraje seleccionado en la competencia MADE IN COSTA RICA del shnit San José— le llegó mientras hacía algo tan rutinario como cocinar. “Es extraño eso de la creatividad, uno casi que no puede tomar crédito, uno nada más ve la idea casi como si se la estuviera contando alguien más. Es extraño y a la vez es muy interesante.”

Coágula es un viaje hacia el inconsciente —quizá a ese lugar en donde viven las ideas que toman posesión de Pablo—. En él, un astronauta visceral se adentra en el cráter de su mente en busca de respuestas que rodean su propia existencia. Hay, eso sí, un riesgo: la persona que baje en él no será necesariamente la persona que suba. 

A continuación, un extracto de la entrevista con el animador y cineasta Pablo Aguilar. 

Fotograma del cortometraje ‘Coágula’.

Con tus estudios universitarios recién concluidos, ¿cómo sentís que ha cambiado tu percepción sobre la animación con respecto a cuando comenzaste?

De fijo me he dado cuenta de la realidad en Costa Rica. Yo no conocía mucho antes, simplemente me gustaba la animación y ya. En Costa Rica la industria va más enfocada a encajar, a acomodarse a las necesidades de industrias extranjeras. Tal vez no hay tanto deseo por generar obras idiosincráticas, o con integridad e identidad propias, sino es más pensando en qué podemos hacer para que nos acepte la animación de afuera y nos contraten empresas de afuera. Esto ha sido un poco decepcionante, pero al mismo tiempo es motivador porque es terreno fértil, casi que no hay nadie haciendo animación y hay muy poca gente haciéndola con fines más artísticos. Es un poco más difícil porque no hay tanta remuneración, pero realmente es tuanis. A mí me gusta llevar un poco la contraria, ir contracorriente. 

¿Te inclinás más hacia esa exploración artística?

De fijo, eso es a lo que más apunto. Trabajo en todo tipo de cosas que remuneran, porque algún ingreso hay que tener, pero eso es lo que me interesa de la animación, no me interesa posicionarme en una industria o trabajar en tal marca, sino explorar esa expresión que hablábamos. 

Ya entrando en materia de Coágula, ¿qué te llamó la atención de tratar el inconsciente?

Tratar de explorar mi inconsciente. Lejos de tener que ir físicamente a un lugar para encontrar una respuesta, me interesaba eso de encontrar cosas dentro, escarbar. En vez de ir al espacio, escarbar en el interior y ver lo que uno tiene adentro: los recuerdos y las ideas que nadan por ahí perdidas. ¿Qué más real que lo que uno siente más allá de algo que tenga sentido porque alguien más te lo explica?

Fotograma del cortometraje ‘Coágula’.

¿Te gusta practicar la introspección? 

Sí, de fijo, no siempre desde el punto de vista de aplicar teorías psicológicas, pero sí desde un punto, aunque pueda ser un poco pretencioso, espiritual. Pero sí: paso mucho tiempo en mi cabeza. 

Este mundo que crearon tiene un toque muy visceral, no en lo violento sino en que pareciera que todo está hecho de vísceras, como un mundo que es un organismo vivo. ¿Cómo nació este diseño de mundo y astronauta carnal? 

De hecho, esa es la idea. Todos los diseños se hicieron basándose un poco en técnicas de dibujo automático que usaban los artistas surrealistas de principios del siglo pasado, que es utilizar técnicas para dejar el lápiz moverse sin estar batallando con lo figurativo de la cabeza. Intentar dejar que fluya y encontrar formas. Es un poco lo que decía sobre la creatividad: dejar que salgan las formas, y luego, dentro de esas formas, buscar cosas, buscar algo que me remita a lo que me gustaría que se representara en este traje, en estas piedras, en este volcán. Lo hice de esa manera: haciendo un montón de rayones y rayones y rayones, y, después, buscando en esos rayones. Es un poco lo que habla Jackson Pollock, el pintor automático, él tiraba la pintura y decía: yo no estoy tratando de que mi pintura comunique algo, sino que, automáticamente, al yo al usar mis emociones y mi cuerpo para tirar esta pintura, esta pintura está representando lo que está dentro de mí mejor que mi cabeza. Es un poco jugar con esa noción de no censurar lo que sale del cuerpo. Uno sí ve que salen formas que lo sorprenden a uno, formas que a uno no se le ocurrirían con otros procesos. 

Pese a que Coágula es un viaje hacia dentro, en tu historia se siente un poco de horror cósmico. ¿Por qué sentís que puede ser tan aterrorizante la idea de sumergirse tan profundamente en nuestro interior? 

De fijo puede ser muy aterrorizante tratar de verse a uno mismo, solo verse al espejo ya es raro, es decir: “este soy yo” y empiezan a surgir un montón de preguntas. Uno está acostumbrado a verse y a analizarse con muchos filtros y velos externos; en contexto con otras personas, casi que uno se analiza más con el yo que creo que existe en la cabeza de otra persona que con el yo que existe dentro de mí. Creo que ese momento de silencio y de no distracción y de honestidad, puede dar miedo, pero creo que da miedo porque nos damos cuenta que es verdad. El resto del tiempo pasamos tratando de hacer que no sentimos esas cosas que nos aterran de nuestra realidad, desde cosas existenciales hasta cosas personales, entonces ese momento de silencio creo que nos puede dar miedo porque es muy real, mucho más real que las otras cosas que vivimos día a día, cosas en las que nos sumergimos solo para despistarnos de las cosas que nos vienen en ese momento de silencio, en ese momento en el que no estamos viendo el Instagram o lo que sea. Creo que por ahí va y sí, lo del horror cósmico tiene que ver con ese infinito hacia afuera que es como el infinito hacia adentro, al mismo tiempo, por ahí va la idea. Tampoco era mi intención hacer algo de terror, pero hay cosas que de todas formas van a dar un poquito de miedo. 

Fotograma del cortometraje ‘Coágula’.

Este viaje tiene una gran revelación que viene acompañada también de un gran riesgo. Para el personaje ese bajar dentro de sí mismo puede significar no subir, es decir: perderse dentro

Sí, esa una idea que me gusta mucho, que es esa idea del héroe que sucede en historias de todos los tiempos, de todas las culturas. Ee ese patrón del rito: para que algo nuevo nazca, algo viejo tiene que morir. No hay manera de que avance sin despegarse un poco de lo que existe ahora. Tengo que aceptar que mi yo de ahora tiene que morir de alguna forma para avanzar. Está el riesgo de no salir, pero es la forma de avanzar. Es una cosa que si uno lo investiga ve que es un patrón, ese rito, esa muerte del ego. Es un formato que se repite en todos lados, todos los que avanzan tienen que pasar por este rito en el que se deshace y se vuelve, que es el principio de solve et coagula, de donde viene el nombre del corto, que es un principio de la alquimia. Los alquimistas, tanto metafóricamente como físicamente, destruían para crear algo nuevo. Es como un principio filosófico, que es esa idea que se repite desde historias bíblicas hasta Siddharta Gautama. Para mí es muy tuanis encontrar un patrón entre tanto caos, es como algo de qué agarrarse. 

Un poco lo que se resume en El Héroe de las mil caras.

Exacto, sí, en el libro de Joseph Campbell él hace eso, pone en un solo lugar y lo desglosa, pero sí: es eso. Él lo identifica en muchas culturas. 

¿Qué significa para vos que un corto como el tuyo vaya a poder verse en la pantalla grande del Magaly frente a un público? 

Me dan nervios, me da miedo, pero eso es como la parte baja. De fijo me va a dar miedo, entonces todo bien, tengo que enfrentarme a eso: siempre nos va a dar vergüenza porque te está viendo un montón de gente, pero al mismo tiempo es tuanis poder compartir esto, obvio, porque uno no hace cosas para verlas solo uno, es para compartir y estar en esa conversación que se da en en el arte en general. Es una conversación de emociones que se está teniendo masivamente. Es tuanis ser parte de eso. Y obvio se siente bonito que otras personas reconozcan algo, que resuene, eso es bastante motivador. Es un poco más personal, aunque sea trillado. 

Sin ser biográfico, se siente como un corto muy personal y eso se suma a la idea de que, de alguna manera, te estás desnudando frente al público. 

Sí y yo sé que está muy en mí porque en el cine nadie va a estar viéndome, pero uno siente eso: que lo están viendo a uno personalmente. 

*El cortometraje ‘Coágula’ se proyectará el viernes 22 de octubre a las 7:30 en el Cine Magaly en la función MADE IN CR I. Podés conseguir tu boleto en el sitio web cinemagaly.com

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