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El accidente de la animación: ‘Se venden memorias’

Por: Jossette Víquez

Se venden memorias es un cortometraje animado de casi cinco minutos en los cuales Manuel López pone a pensar y a reflexionar a la audiencia sobre el pasado y cómo nuestra percepción de este cambia con el presente. “No es un corto para animadores, es para seres humanos y apela a los sentimientos y emociones, y todos lo van a percibir de diferentes maneras”, dice. 

El corto gira alrededor de un muchacho que acaba de perder a su padre alcohólico, con quien tuvo una relación de altibajos. Su percepción sobre el padre entra en conflicto cuando decide vender lo único que le heredó: su taxi.

López es egresado de la Escuela de Animación de la Universidad Veritas y su proyecto de graduación fue precisamente esta producción que participa de la competencia MADE IN COSTA RICA del Festival Global de Cortometrajes shnit San José. Además, es profesor de dos cursos de animación en la misma institución.

Sin embargo, dibujar nunca fue algo que siempre desarrolló, él quería dedicarse a la música. Pero casi por accidente, terminó enamorándose de la animación y la música pasó a ser un complemento de lo que ahora le apasiona hacer.

Fotograma del cortometraje ‘Se venden memorias’.

¿Por qué decidió dedicarse a la animación?

De chiquito siempre me ha gustado la animación, pero yo veía el Rey León o Toy Story y yo no veía ninguna diferencia del 2D y 3D, que uno es dibujado y el otro lo resuelve la computadora. Entonces en realidad yo nunca hice ningún esfuerzo por dibujar o por practicar lo que estoy haciendo ahorita. Ya llegando a finales de colegio yo quería estudiar música y mis papás fueron los que me dijeron que no, qué música es un campo muy difícil y usted necesita algo que lo apoye,  y pues decidí que lo otro, si hubiera algo que pudiera complementar la música, sería la animación. Y es vacilón, sucedió que me terminé enamorando de la animación, y la música pues la sigo haciendo, la música del cortometraje, por ejemplo, la compuse yo. Pero ya se volvió algo más del lado que la acompañe, como un complemento y definitivamente estoy enamorado de la animación. Entonces así es cómo sucedió casi que por accidente.

En la biografía que enviaste al shnit pusiste que sentías que dibujabas feo, ¿por qué lo creías?

Yo nunca había dibujado cuando entré a la universidad y entré en una generación sumamente talentosa, entonces por mecanismo de defensa yo me decía a mí mismo “no, yo no necesito aprender a dibujar, yo soy bueno en esto y en lo otro” y probablemente era normal. Pero evitaba a toda costa dibujar, hasta que llegue al final de la carrera. Entonces sí, el nivel mío de dibujo era sumamente bajo, fatal, pero dediqué bastante tiempo para subir de nivel.

¿Qué es lo que le atrae más de la animación?

La oportunidad de poder contar mis historias, crear un universo, crear personajes que no existen y tener el control sobre todo eso. Poder contar la historia que yo quiera me parece interesantísimo. No nos vemos limitados por el presupuesto, bueno sí obviamente, pero no como la cámara, los actores. Pero uno puede crear un mundo entero y explorarlo de la manera que uno quiera; eso para mí es bellísimo

¿Cuánto tiempo le tomó hacer todo el cortometraje?

En tiempo de producción específico, como año y medio. Estuve casi tres años en proyecto de graduación, precisamente porque empecé con un nivel muy bajo y tuve que ver cómo subir de nivel mientras todos me veían feo y me decían “usted jamás va a sacar ese cortometraje.” Era espantoso, cada vez que yo presentaba algo sobre mi proyecto es eso que toda la clase se queda en un silencio súper incómodo,  entonces me alegra mucho que les guste, porque fue una época la verdad muy dura.

¿Cuál es el génesis de la obra?

Bueno yo quiero que quede claro que es una historia completamente ficticia, yo tengo una relación increíble con mis papás. Por eso de que fue evolucionando, he hecho un poquito de retrospectiva y me he dado cuenta que cuando yo estaba chiquito, como a los seis años, mi mamá casi se muere por una aneurisma y mi papá era alcohólico, entonces yo creo que fue una manera que yo ideé en mi cabeza sobre un mundo de qué hubiera pasado si mi mamá se hubiera muerto y mi papá hubiera seguido tomando. 

Eso fue lo que llevó a esa historia. En realidad no fue consciente, pero ya he analizado y creo que esa es la razón por la cual yo decidí contar esa historia. Es vacilón, tuvo muchas versiones y fue evolucionando hasta que llegó a lo que es, pero sí definitivamente por ahí tiene que andar el asunto. Por suerte tengo la dicha de decir que es una historia completamente ficticia

Fotograma del cortometraje ‘Se venden memorias’.

¿Por qué eligió el método de animación 2D para este cortometraje?

Porque siempre me ha apasionado el 2D. La única razón por la que nunca había hecho 2D era porque tenía miedo de enfrentarme a que yo era malo dibujando, pero por hecho me di la oportunidad y requirió de verdad tres años pero darme la oportunidad de hacer un corto y ver qué pasa. Puedo decir que lo que pasó es que encontré lo que amo, entonces estoy muy contento.

¿Cómo fue hacer esa unión de imagen y sonido al hacer la música de su cortometraje?

Para mí fue la parte más difícil qué miedo. Yo creía que era la parte que más cómodo me iba a sentir porque era donde había jugado más. He hecho la música como para ocho cortometrajes durante la universidad, para mis amigos y cosas así. Pero definitivamente fue la parte más difícil y terrible, porque el problema nunca es “no sé qué hacer”, es que hay demasiadas opciones, entonces uno no sabe cómo hacer para que esto se sienta triste. La música para mí es el idioma de los sentimientos que llega directo al corazón, no con palabras sino con melodía, entonces eso fue un reto muy grande. En definitiva, el problema más grande de todo el cortometraje.

Aún mayor que el dibujo, que objetivamente puedo decir que este dibujo está feo y ya sé que tengo que mejorar. También es que yo soy empírico, no tengo la formación, tal vez una formación hubiera ayudado. Pero sí, cómo no tengo la formación no sé cómo decir esto suena triste o esto suena feliz, esto funciona y esto no. Mucha prueba y error, me sentía muy perdido cuando lo estaba componiendo

¿El proceso de hacer el cortometraje a mano lo hace sentir más conectado a la obra?

Sí definitivamente. Cada dibujo se hace personal y después lo peor es que son 12 dibujos por segundo, entonces es tan rápido que casi nadie se da cuenta. Pero sí claro, es el bebé de uno, entonces cuando lo veo es como “ahí va un dibujo que me gusta”, porque cada dibujo es diferente, hay una unión muy personal con cada una de las ilustraciones.

Fotograma del cortometraje ‘Se venden memorias’.

Parece que para el protagonista el taxi siempre tuvo una especie de connotación negativa sobre su padre, sin embargo, ya a la hora de venderlo, su percepción cambia, ¿sentís que nuestra noción del pasado cambia según nuestras emociones/situaciones actuales? 

Conforme el personaje va analizando las cosas que le han sucedido, va cambiando como las ve, va como atando cabos. A veces hay memorias que uno no se acordaba o uno sabe que están ahí, pero conforme ya las ata unas con otras va creando el contexto, va pudiendo entender mejor qué era lo que sentía el papá, que es la idea del corto. 

También, algo muy importante es el color. Si hay un tercer personaje principal en ese corto es el color, porque la iluminación es como usted puso en todos los recuerdos, no es lo mismo un rojo muy cálido y muy fuerte y que se sienta cálido el recuerdo, a los verdes del principio del corto que enferma todo. 

Yo siento que pasa un poco para los dos lados. Conforme uno va creciendo, como que los ve como superhéroes (a los papás), y ya cuando uno crece se da cuenta que son humanos igual que uno, pero es bonito, más bien como que uno se conecta más con ellos. También se ven las fallas, que antes uno los veía cómo increíbles; uno se hace más consciente de las cosas que sucedieron qué tal vez antes uno las veía como random.

En mi caso, como le decía, mi papá dejó de tomar cuando yo tenía como 11 años, entonces de parte de mi niñez nunca hubo casos de violencia ni nada, pero sí definitivamente (era) alcohólico de siempre estar con una cerveza en la mano. Yo no había entendido eso hasta mucho más viejo y dije: pucha, mira, de verdad, había un problema ahí de que siempre iba manejando e iba manejando con una cerveza, eso no se puede. Pero sí, ese tipo de cosas yo nunca lo había entendido de chiquitito.

¿Por qué nos cuesta tanto empatizar con la otra persona, incluso con los más cercanos? El protagonista no comprende el dolor de su padre hasta que el ya no está

Creo que es de las lecciones más importantes que uno aprende conforme crece. Como uno chiquitito todo el mundo gira entorno a uno, uno siente que todo le está pasando. Pero cuando pasa algo así, una tragedia en el núcleo familiar no sólo le está pasando a uno, sino también a los padres, por supuesto que son el pilar que debería sostenerlo a uno, pero también ellos necesitan a alguien que los pueda sostener y cuando alguien se queda solo puede desbalancear a esa persona. Entonces a veces ese chiquito no entendió que al perder esa persona, él lo vio como que se murió la mamá y también su papá se convirtió en un villano y no es eso, es que el padre también necesitaba a alguien que lo apoyara.

¿Cuáles planes tiene para futuro en el medio audiovisual?

Mi meta es llegar a contar mis propias historias, ojalá en animación, hacer eventualmente una serie o una película, pero eso suele estar todavía un poco lejos, sobre todo por la parte de financiamiento. Tengo que ver cómo puedo desarrollar un proyecto que demuestre que yo puedo contar una historia que le puede llegar a mucha gente, luego yo buscaría un financiamiento. Pero sí, definitivamente alguna película o alguna serie, yo sé que aquí podemos hacer mucho. El talento de este país en cuanto a la animación es gigante y lo veo todos los días con mis amigos y estudiantes, aquí sobra talento, lo que nos falta es ese pues la parte financiera y más empuje a tratar de buscar lo nuestro y no trabajar para los demás. 

‘Se venden memorias’ es parte de la función MADE IN COSTA RICA I del Festival shnit San José. Los boletos virtuales se pueden conseguir en la Boletería deleFOCO (boleteria.delefoco.com)

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