a
Lorem ipsum dolor sit amet, consecte adipi. Suspendisse ultrices hendrerit a vitae vel a sodales. Ac lectus vel risus suscipit sit amet hendrerit a venenatis.
12, Some Streeet, 12550 New York, USA
(+44) 871.075.0336
silverscreen@edge-themes.com
Links
Follow Us
 

El viaje a 1856 de Fabián Antonio González

Por: Maripaz Ulloa

Fabián Antonio González Alvarado es el director de La sangre de nuestros valientes, cortometraje seleccionado en la competencia MADE IN COSTA RICA. El corto relata las últimas horas entre una pareja antes de ser separada por el llamado a las armas de la Campaña Nacional en 1856.  

Fabián es alajuelense, estudió arquitectura y una maestría en gerencia de proyectos, desde pequeño se identificó con las artes visuales, le gustaba dibujar el entorno en el que se desarrollaba, plasmar sus emociones y sentimientos, vendía sus dibujos en la escuela, y en el colegio desarrolló una serie de historietas. 

Su abuelo era artesano de la madera y Fabián creció en un taller de ebanistería, sus juguetes eran los tucos de madera que sobraban de otros trabajos, por otro lado su madre es periodista y siempre lo llevaba a todos sus entornos laborales, donde se acercó a la comunicación.

Después, ya cuando llegó el momento de enfrentarse a lo que va a estudiar, Fabián  se decide por la arquitectura, porque además del dibujo, se le facilita la mecánica espacial. Dentro de la carrera de arquitectura en la Universidad de Costa Rica, tuvo la oportunidad de tener un contacto con las artes dramáticas, tenía tareas que consistían en desarrollar y diseñar propuestas de entornos para la parte artística y al mismo tiempo hacer algún video, cortometraje o documental. Cada vez que quería expresar una opinión, un sentimiento o una idea, salía corriendo y la plasmaba en su cuaderno de dibujo. Un día se dió cuenta que esa idea ya no era un dibujo tan libre, sino que era otro tipo de elemento gráfico, que sería un código lingüístico, en vez de hacer un dibujo se puso a escribir texto; sus medios de expresión se ampliaron, empezó a escribir guiones para películas, para teatro y siempre de la mano con la arquitectura, las artes escénicas y el ambiente audiovisual.

¿Cómo nació La sangre de nuestros valientes?

Este proyecto nació hace 10 años a partir de un taller de producción audiovisual que el Centro de Cine desarrolló en el Museo Histórico Cultural Juan Santamaría, el cortometraje es de época, se desarrolla en 1856, en el tiempo de la campaña nacional y de la guerra contra los filibusteros. En el taller desarrollé el guión y en ese momento había un equipo de trabajo que se llama La Hebra Teatro, tenían vestuario y una serie de cosas, entonces yo conversé con ellos y de una forma súper generosa me colaboraron, igualmente a través de la Universidad Nacional y del ahora rector de la universidad, Francisco González, tuve la oportunidad de ir a tocar la puerta del Museo de Cultura Popular de Barva. La casa que hoy ocupa el Museo de Cultura Popular de Barva es una casa de 1895 muy cercana a la época y está amueblada. Fui conformando todos los elementos y el equipo de trabajo a partir del conocimiento previo y la intuición, este sueño uno lo tiene tan fuerte que la energía que uno emana va transformando la realidad y lo va conduciendo hacia esto que uno quiere lograr.

El elenco que yo escogí lo hice también de alguna manera dejándome llevar por lo que yo pensaba del personaje, en este caso, mis grandes amigos Francisco y Jessenia, a quiénes yo agradezco montones, son gente de teatro y de la parte artística de toda una vida. Ellos se apuntaron y me ayudaron en el tema, lo mismo con la parte técnica, cámara, sonido y la edición, todo esto lo desarrollé buscando la gente que tuviera esa empatía, que quisiera desarrollar lo que yo tenía de idea.

Fotograma del cortometraje ‘La sangre de nuestros valientes’.

¿Cómo es el proceso de producción para mostrar una historia costarricense de 1856?

Esta producción ha sido la más compleja, el reto más importante fue aprender la historia de la campaña nacional. Teníamos que asegurarnos de que no se viera un cable eléctrico, un reloj, que no se escuchara un carro ni un avión porque son casi 200 años y es en un contexto muy importante. Mi amigo Jonathan Delgado fue el encargado de toda la parte de sonido y me dijo: Los pájaros que tienen que sonar tienen que ser pájaros de Alajuela, y los de día tienen que ser de día y los de noche tienen que ser de noche”. El tema de los insectos tiene cierto trasfondo, un día estaba en una construcción y ví ese grillo enorme, se llaman langostas, empecé a grabarlo y dije lo voy a usar en la película porque resulta que cuando Juanito Mora era presidente, había puesto un impuesto por el tema de las langostas, eran una plaga, el pueblo salía con antorchas para proteger los cultivos porque se comían el maíz, las huertas y dejaban a los pueblos en la miseria. Juanito Mora le cobró a los terratenientes un impuesto para eliminar las plagas de las langostas. 

Son detalles que enlazan la época, por ejemplo, el escudo que aparece era el Escudo de Armas que tenía menos estrellas y era más bélico. A través de esa necesidad de expresarse en las artes, también existe una necesidad o una búsqueda en el sentido de explorar la expresión de lo erótico y para mi es importante porque la sexualidad es una forma de expresión y de comunicación que de alguna manera nos lleva a la supervivencia, entonces yo me puse a pensar, que interesante desarrollar propuestas en donde el erotismo está en función de cosas importantes, por ejemplo, los valores, el amor por esa colectividad que uno llama patria y la historia de nuestra identidad nacional.

Fotograma del cortometraje ‘La sangre de nuestros valientes’.

¿Cuáles son los objetivos con La sangre de nuestros valientes?

Los historiadores y el Museo Juan Santamaría quieren que los costarricenses sientan esos valores en sí mismos, pero que pasa, que uno no los siente así porque no se identifica con esa figura que le están mostrando y ahí es donde se hace el enlace porque qué mejor manera de mostrarme yo con aquellas personas que fueron a luchar por la patria que tocando mis emociones, mi sexualidad, mis necesidades básicas, entonces ahí es como la historia de alguna manera logra cerrarse en una similitud, en una ficción cinematográfica en donde el hecho de que yo quiero ir a pelear por mi patria porque me está llamando Juanito Mora, mi líder, mis valores patrios, indica al mismo tiempo una separación con la mujer que amo, implica entonces satisfacer mis necesidades sexuales de una manera muy auténtica, muy orgánica, muy natural. Ahí es donde mi propuesta pretende que el espectador de alguna manera sienta la energía del soldado, del campesino que cambia su machete por un rifle, la imagen del hombre y la mujer que están viviendo ese conflicto y que lo viven dentro de la vida cotidiana en la cual también están sus necesidades de erotismo, de pasión y sexualidad. 

¿Tienes algún mensaje para los costarricenses?

Tenemos mucho que aportar como costarricenses, tenemos una comunicación directa con nuestras raíces ancestrales de África a través de la gente que nos da el sabor de toda la cultura caribeña, tenemos todo nuestro aporte de la cultura Chorotega y de nuestra cultura indígena que viene desde Nicaragua en provincias como Guanacaste. Debemos reconocer su arte y su historia.

*’La sangre de nuestros valientes’ se proyectará en la función MADE IN CR I el viernes 22 de octubre a las 7:30 p.m. en el Cine Magaly. 

No Comments

Leave a Comment