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Hablemos de depresión: ‘Quiet tides’

Por: Jossette Víquez

Abrimos con agua, dibujos, un barco flotando, fotografías de él y su familia, Cristopher acostado en su sillón dando vueltas mientras el sonido del agua corriendo continúa. Al abrir sus ojos se encuentra debajo de una tormenta, solo a pocos metros de su casa, donde su mamá lo llama para que entre a su hogar, el catalizador de sus recuerdos primigenios. 

Así inicia Quiet tides, cortometraje seleccionado en la competencia MADE IN COSTA RICA del Festival shnit San José. Adriana Echeverría y Raúl Sandova, los directores, son recién egresados de la Universidad Veritas en animación digital, sin embargo, Quiet Tides no es su primer cortometraje. En el 2017 realizaron Roble Sabana, producción que hicieron en conjunto con otros compañeros de la universidad y que participó en la muestra de SABOR LOCAL: CHURCHILL, del festival shnit de dicho año.

Raúl, de nacionalidad guatemalteca, previamente había estudiado diseño gráfico en la Universidad Landivar en su país de origen, pero mientras estudiaba se dio cuenta que le gustaba el storytelling, los personajes y ambientes, por lo cual decidió emigrar de Guatemala y aterrizar en terreno costarricense cerca del 2013. Aquí recibió la recomendación de parte de su prima quien le envió fotografías sobre unas esculturas que habían realizado en un curso de la universidad y eso fue lo que lo atrapó para estudiar animación digital. 

Fotograma del cortometraje ‘Quiet Tides’.

Por parte de Adriana, siempre le había gustado dibujar, desde que estaba pequeña, y antes de entrar la universidad, llevó un curso libre de la Veritas sobre introducción a la animación digital. Su pasión por contar historias se debe a que para ella es la mejor forma de hablar sobre temas y sentimientos importantes, un espacio donde puede expresar sus ideas.

La idea del corto nació principalmente de Raúl, quien tenía la curiosidad de explorar los recuerdos de las personas y cómo estos nos afectan a lo largo de la vida. “De ahí poco a poco fue acumulando ciertas otras partes que también eran importantes como lo es el inconsciente y también hablábamos mucho con una psicóloga que fue una parte muy importante de este proyecto. Vimos que la depresión no es un tema que es muy común y tiene un poco de tabú a veces y quisimos explorarlo por medio de los recuerdos” comenta.

Queríamos hacer algo significativo que quisiera ayudar a la gente y por eso hablando con la psicóloga le preguntamos a ella sobre qué tema hablar, y ella nos dio varias sugerencias, pero nos dijo que lo más importante ahorita, es hablar sobre la depresión. Ahí me di cuenta que en mi vida hay más gente cercana de la que yo pensé que sufre de depresión y eso me dio las ganas de poder hablar sobre este tema y tratar de entender”, dice Adriana.

—¿Cuál fue el proceso creativo a la hora de crear el corto?

—Siento que nosotros decidimos tener la historia primero antes de empezar a producir —dice Raúl—, entonces queríamos dejar claro las bases de la historia bastante fuertes para empezar a hacer el proceso de producción. Y ya cuando empezamos en materia de producción siento que fue muy orgánico, en la parte que para nosotros no fue un proceso lineal, era mucho de ir y venir y fue muy intuitivo también. Nosotros queríamos como: “bueno ya tenemos este inconsciente y sabemos que va a ir en el corto”, empecemos a hacer bocetos y a hacer ideas para la parte visual. Incluso después, como ya teníamos la base de la historia, dijimos: “bueno el inconsciente está ahí y no se va a quitar”.

Mientras narra el proceso creativo y cómo crearon el inconsciente, esta representación de los recuerdos del protagonista, Raúl recuerda una historia que le ocurrió mientras hacía bioluminiscencia en el mar y cómo había una tormenta a lo lejos que cuando se iluminaba el cielo solo se alcanzaba a ver a lo lejos la línea del horizonte del océano pero no se veía nada más. Gracias a esta experiencia que él vivió vieron que si ellos lograron sentirlo, eran capaces de también transmitirlo a otras personas

Fotograma del cortometraje ‘Quiet tides’.

En cuanto a la producción, Adriana se encargó del diseño de los personajes y Raúl del diseño de los escenarios, y en posproducción, se dividieron entre ambos el modelado y la texturización del personaje y los escenarios. La animación fue dividida, aunque Sandoval le da el crédito a su compañera por realizar las animaciones más fuertes, pero la iluminación fue obra de Raúl. 

—¿Qué querían  proyectar o representar?

—Creo que desde un principio queríamos que fuera abierta a la interpretación de cada persona —dice Adriana—, incluso para algunos no representa la depresión, pero sí hemos visto que la emoción de soledad sí se transmite. 

—Obviamente para nosotros es importante que entiendan pero es mucho más importante que la gente sienta y que pueda ver las emociones del personaje -agrega Raúl-. Al final decidimos enfocarnos en eso más que en la causa, no queremos caer en “así se siente una personas con depresión” sino que es una de las cosas que podría sentir y desde el punto de nosotros es desde la soledad de Cristopher, que es personaje principal.

Sobre el barco que tiene el personaje principal, Adriana es quien se encarga de explicarnos qué significa. De acuerdo a la investigación que realizaron, muchas personas que padecen de la enfermedad dicen sentirse ahogados, que no pueden respirar o que tienen una presión en el pecho, por lo cual decidieron usar el agua para representar la depresión. El barco es un objeto que flota, es como la esperanza de Cristopher para poder salir de la enfermedad, también está vinculado al apoyo de la mamá. Según conversaron con la psicóloga, tener apoyo de otras personas es importante para poder salir adelante, por lo que el barco es como una conexión que él tiene con la mamá. 

Fotograma del cortometraje ‘Quiet tides’.

La decadencia a la soledad a través de recuerdos es algo que ambos querían que sucediera con el protagonista para que este pudiera llegar al núcleo de él, a la parte más vulnerable de su persona. “Porque hasta ese momento Cristopher no había querido interactuar con sus recuerdos, pero en ese momento decide por primera vez cuidar esa parte de sí mismo, que puede ser como un paso para tratar de salir de la depresión” comenta Adriana.

—¿Cuáles planes tienen para el futuro en el medio audiovisual?

—A mí me encantaría seguir haciendo historias, me gusta mucho tener la oportunidad de comunicar emociones y sentimientos por el medio audiovisual -dice Raúl-, la parte narrativa cinematográfica de cortometrajes e incluso largometrajes que es uno de los sueños que me imagino mucha gente tiene también. Va por el mismo camino del cine y de la animación en conjunto.

—Mi sueño es poder tener completa libertad creativa. Me gustaría mucho poder seguir haciendo mis propias historias o nuestras propias historias -continúa Adriana-. Por el momento seguiré trabajando y aprendiendo y ganando más experiencia para poder contar historias de una mejor manera. Me gustaría seguir hablando de estos temas y seguir informando a la gente.

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