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‘I Want A Sun In My Pocket’: un sol que abraza sin prejuicios

Por: Luis Acosta Casanova

Laui Laessa es una ilustradora, animadora y cineasta costarricense, graduada de la Escuela de Cine de Vancouver, con un profundo interés en la exploración psicológica y emocional de los temas y personajes retratados en sus proyectos.

Laui también fue, para mí, un misterio. Desde su nombre y su voz, hasta su fotografía, que muestra a una joven de negro, con una sonrisa clara y una mirada que revela gran inteligencia y sensibilidad, virtudes más que evidentes en su cortometraje animado I Want a Sun in My Pocket, una asombrosa experiencia, que en cuatro minutos nos muestra un edificio que se erige como un monolito en una ciudad árida y fría, habitado por una serie de personas distintas en apariencia, edad y profesión, pero similares en el diario soportar de una tristeza tan pesada como la piedra de Sísifo. Sobre estos personajes, sin embargo, y sobre el frío mundo que habitan, eventualmente resplandece el sol, lleno de vida y nuevas esperanzas.

Con todas las personas que he tenido el honor de entrevistar, he investigado, tanto como es posible, la información pública que han compartido en sus redes o páginas, para así comprender mejor su visión, antes de conversar con ellas por teléfono. Pero con Laui, esto fue difícil. Aparte de la información suministrada al Festival, sólo tenía su cortometraje para conocerla, aunque ya de por sí era bastante poderoso y conmovedor como para decirme mucho sobre su autora. Intimidado, nervioso incluso, sobre si la entrevista sería posible, sobre cómo tomaría mis preguntas, o si serían lo bastante interesantes para ella, le escribí a su correo electrónico. Contra todas mis expectativas, y para mi enorme gratitud, Laui no sólo tuvo la amabilidad de acceder a una entrevista escrita, sino de revelar un poco sobre su fascinante forma de ver el mundo y el arte, que compartimos a continuación, tal como Laui me la confió.

Fotograma del cortometraje ‘I Want A Sun In My Pocket’.

Para empezar, me parece muy interesante su uso de un nombre artístico, ¿A qué se debe esa elección?

El juego de palabras viene de mi nombre de cuna, y es insignificante, aunque se siente bien nombrarse a una misma. Laui Laessa y Lauilita son para reírse, o tal vez solo yo me río, de ser la güila esa o la güilita.

¿Cuáles han sido sus principales influencias como ilustradora y como cineasta? 

Algunos directores, específicamente del Cine de Animación, que me inspiran, son: Sarina Nihei, Jan Svankmajer, Alberto Vazquez, Raman Djafari, Pritt Parn, Don Hertzfelt, Martina Scarpelli, David OReilly…

 ¿Cómo surgió su pasión por la ilustración y por el cine? ¿Qué la motivó a seguir dichas pasiones como vocación?

Creo que, sin saberlo inicialmente, ocupaba sentarme y pensar. Tuve una adolescencia algo caótica y la animación vino a ser una herramienta para pausar y articular, por medio de metáforas e historias, lo que pasaba por mi cuerpo. Sentí que tejer una historia con animación iba a darme la libertad de alienar y exagerar elementos de experiencias personales y así ha sido. 

¿Cómo surgió su interés por la psicología humana en general, y por su vulnerabilidad, en particular? 

Haciéndome muchas preguntas, intentando entender a nivel personal y generacional lo que nos relaciona, los que nos duele, y todo lo que no se ve pero se siente. 

¿Cómo fue la experiencia de estudiar en la Escuela de Cine de Vancouver?

Estuvo bien, muy intenso y provechoso. Tuve tutores increíbles e hice conexiones muy lindas. Fue una etapa de confiar plenamente en lo que salía de mí y llegué a sentirme llena y capaz en el proceso creativo. 

¿Considera más llamativo el cine animado que el cine en live action?

No necesariamente; depende del contenido, aunque sí me inclino mucho por personajes/estéticas animadas. Y cuando se trata de hacer, siento que la animación me permite más. También prefiero un lápiz que una cámara jeje.

 ¿De dónde surgió la idea para I Want a Sun in My Pocket? ¿Hubo temas particulares que le interesaba explorar?

Extrañaba muchísimo el sol durante las épocas frías en Vancouver, y cuando se dejaba ver sentía un alivio de inmediato, me sentía vista y abrazada. Recuerdo que un día salí de la escuela en un puro moco, porque no me sentía suficiente y ambicionaba hacer mucho y el tiempo era poco. Volviendo a casa, caminaba por la calle de East Hastings, donde vive mucha gente sin casa, gente que batalla con enfermedades mentales y abuso de sustancias… y pensaba, que todxs ahí, no importaba en qué condición nos alumbrara el sol, o qué tan poca cosa nos estuviéramos sintiendo, éramos merecedorxs de ese sol, estaba segura de que lo agradecíamos y que nos hacía sentir un poquito más vivxs a todxs.

Fotograma del cortometraje ‘I Want A Sun In My Pocket’.

El cortometraje nos describe la batalla diaria que cada ser humano debe lidiar por su cuenta, y cómo esa lucha solitaria nos puede hacer sentir gran desconexión de las otras personas. Pienso en el dilema del erizo que describió Schopenhauer, sobre el conflicto entre ser heridos por nuestra cercanía y también por nuestra distancia (y nos evidencia que no es un problema actual). ¿A qué se debe el sentimiento de vacío o alienación en los seres humanos? ¿Diría que es algo esencial de nuestra naturaleza?

Sí, yo creo que el sentimiento de vacío es inherente al ser humano, y no creo que se trate únicamente de sentirnos alienadxs mientras reconocemos la inhospitalidad del mundo en el que vivimos -aunque es válido- a mí me gusta pensar en el vacío como algo íntegro y suficiente, y de repente me nace agradecerle a la nada jeje, porque parece sostenerme cuando estoy en silencio. También recuerdo que la existencia es relativa, nos pasan vulnerabilidades distintas por el cuerpo, aunque compartimos el mismo rango de emociones, y si el vacío es justamente algo que compartimos quizás es un recordatorio de que no estamos solxs.

Sin duda los personajes tan simbólicos son el alma del cortometraje, pues representan una gran diversidad de sentimientos. Por ejemplo, pienso en la señora de la ventana, que golpea a una paloma y hace muecas despectivas a una niña que sólo quería sonreírle, y cómo, casi de inmediato, la misma señora se ve triste, arrepentida. ¿A qué se debe que a veces queramos llevar una máscara de dureza e indiferencia, aunque realmente no nos traiga alivio?

Mecanismos de defensa del ego jeje y no los más maduros. Este personaje, muy en el fondo, desea ver en sí misma la vitalidad y alegría que posee la niña, se siente triste y como una segunda flecha que la traspasa, siente enojo por esa tristeza. Luego en el reflejo de la ventana, intenta sonreír, pero sabe que no es natural, que no le sale fácil, por eso golpea el vidrio como golpeándose a sí misma. Es, al final, una batalla con su niña interior o versiones más jóvenes de sí misma.

Otro momento muy fuerte involucra al personaje con camisa y corbata, como si viniera del trabajo, y llega a su casa sintiéndose incluso más diminuto que sus pantuflas, sobre las que se echa a llorar, como soportando un día más. ¿Representa esa forma especial de aburrimiento y frustración, ese hastío existencial, ante la rutina? ¿Y que esto se haya agravado debido a la celeridad y frialdad del mundo moderno?

En efecto, es sobre sentirse pequeñx e insuficiente en sociedad. Nacemos y casi de inmediato se ve condicionado qué tan merecedores somos. Entonces luego, con una marca de insuficiencia, vamos por el mundo intentando dar la talla en la escuela, en el trabajo, en interacciones sociales, etc. Nos toma años entender que eso que nos trae plenitud en realidad no es compatible con las construcciones sociales de lo que significa ser exitosx. Entender que lo que elegimos es suficiente, y que nuestra existencia misma es suficiente, es todo un trabajo.

Cuando vemos a otro de los personajes, una mujer desnuda y en un espacio de mucha vulnerabilidad como lo es una bañera, la vemos inmóvil y en soledad, y de pronto ella ve cómo la habitación se llena de figuras desconocidas, descoloridas. ¿Representan estas figuras las inseguridades que agobian a muchas personas, y especialmente a las mujeres, con respecto a lo que la sociedad exige de su apariencia corporal?

Sí, es sentirse invadida, observada y no a salvo, aún en los momentos más íntimos y cotidianos, como lo es tomar un baño. Aunque estas figuras incoloras no albergan ninguna intención, la escena representa un anhelo profundo de privacidad en un cuarto de exposición.

¿Y la mariposa que vemos volar, podría interpretarse como que, incluso en términos de intimidad de pareja, muchas veces no logramos hallar una verdadera conexión emocional? 

Esta escena me gusta mucho, y pues habla de  una conexión que se ha perdido, el dolor en dos mitades y una vergüenza compartida. Sin embargo, también me dice que la intimidad tiene muchas formas y no siempre va ligada a nuestros genitales. Y que se pueden desvanecer los deseos de intimidad aun cuando hay mucho amor entre dos personas.

Ahora, todo sucede en un edificio, y este edificio podría entenderse como la misma sociedad, el mismo mundo que habitamos. Sobre este edificio vemos al protagonista, echado, desganado y lleno de ansiedad y tristeza. ¿Este protagonista simboliza su propia mirada individual, o la mirada de toda la humanidad en general?

Con este personaje que habita el techo del edificio me interesaba tejer algo con distintas interpretaciones. Entonces podríamos pensar que es la cabeza del edificio, aunque no es tan explícito, es como si todas las emociones vivenciadas por los demás personajes estuvieran pasando dentro de sí mismx y por eso tiene la habilidad de tomar el edificio con sus manos, hacerse responsable y decidir en medio de tantas batallas, contemplar el sol y ver las cosas desde otro ángulo. Pero también es un canal, un outsider, alguien que agarra la angustia de los demás y la hace suya por un momento para entender lo que viven ”ahí abajo”.

Fotograma del cortometraje ‘I Want A Sun In My Pocket’.

Sin embargo, quizá el momento más hermoso de todo el cortometraje se da cuando vemos que el sol comienza a brillar, y todo se llena de luz y de calor, los personajes sonríen y se llenan de optimismo. Eso quiere decir que, a pesar de todo, siempre hay esperanza de hallar un remedio. ¿Qué es, para usted, ese sol? ¿Dónde podemos encontrarlo?

El Sol es significante de la constante oportunidad que tenemos todxs, de decidir e interpretar lo que nos pasa de distintas maneras, la aceptación radical de lo que nos trajo donde estamos y de lo que somos en cada instante, nos recuerda que estamos vivxs y que el dolor es temporal. Y esta certeza, siento que deberíamos tenerla a mano, en el bolsillo del pantalón, para sabernos dignxs, capaces y merecedores de ese Sol que al final nos alumbra sin prejuicios ni condicionamientos. Sé que el vacío, las vulnerabilidades que nos intersectan y los malos ratos vienen con la existencia misma, así como el sol, que aunque no siempre se vea o se sienta, ahí está. Entonces I Want a Sun in My Pocket es también un recordatorio de que podemos pausar y agradecer por lo que siempre está ahí para nosotrxs.

Y una vez encontrado, sobre todo en estos tiempos en que debemos, literalmente, quedarnos en nuestros edificios y aislarnos de los demás, ¿Cómo podemos conservar en nuestro bolsillo ese sol de esperanza?

Claro, ahora probablemente todxs estemos más presentes con nuestra salud física y mental, aunque no creo que nos funcionen los mismos hábitos a todes para estar bien. Quizás eso es clave, saber que ocupamos encontrar hábitos e ideas que resuenen genuinamente con nosotrxs, y ser constantes en esas prácticas elegidas. También me parece importante cultivar en nostroxs un sentido de autosuficiencia y al mismo tiempo de comunidad. ¡Y observarse!  En estos tiempos de aislamiento e incertidumbre, viene bien evaluar con qué privilegios nacimos y los que hemos adquirido y así saber desde qué posición estamos opinando/actuando. Pienso que el sol que buscamos tener en el bolsillo es único para cada individuo, y elegido en la búsqueda del bienestar.

Para finalizar, ¿Me contaría un poco sobre sus proyectos futuros o qué temas le gustaría abordar más adelante?

Actualmente estoy trabajando en un video de música para une Artiste de Seattle, Emma Lee Toyoda, ha sido bastante entretenido. También estoy escribiendo un guión para un futuro cortometraje y pues siempre estoy en un brainstorming infinito, porque quiero seguir haciendo Cine de Animación y probablemente vaya direccionado a la observación de lo invisible, lo absurdo y temas existenciales.

‘I Want A Sun In My Pocket’ es parte de la función MADE IN COSTA RICA II del Festival shnit San José. Los boletos virtuales se pueden conseguir en Festhome TV (https://tv.festhome.com/festivaltv/san-jose-shnit-playground-2020).

 

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