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Juan Manuel Solano y la universalidad de lo específico

Por: Luis G. Cardoce

En 2020, Guanacaste ya no era el lugar que Juan Manuel Solano recordaba. Solo unos meses de pandemia bastaron para reemplazar la imagen más próspera que él tenía en su cabeza con la de una sociedad agudamente deteriorada por el cierre del turismo. Por eso, cuando llegó al módulo documental de su carrera universitaria, sus preocupaciones lo regresaron a Guanacaste, pero esta vez con cámara en mano. 

Allí viajó durante un par de meses en busca de una historia que fotografiara los matices de la región, hasta que, de puerta en puerta, llegó a Brasilito, un pueblo costero a unos 5 kilómetros de Flamingo donde vivía don Gavrien. Tras 40 años de pesca artesanal y buceo clandestino, don Gavrien estaba por abandonar el único trabajo que había conocido: el mar. 

Cuanto más convivió con el pescador, más se dio cuenta Juan Manuel que para entender la vida en la costa no era necesario conversar sobre la recesión económica, ni sobre la pesca, ni la pandemia, sino conversar —precisamente— sobre la vida: la vida de don Gavrien. 

‘Carmona’, corto seleccionado en la competencia MADE IN COSTA RICA del Festival shnit, se detiene a reflexionar sobre el miedo, el amor y la incertidumbre en un momento de cambio en la vida de don Gavrien.

¿Ya habías trabajado el género documental antes de hacer Carmona

No, es mi primer documental. Me han preguntado varias veces si era el tercero o el cuarto, pero era realmente la primera vez que asumí un proyecto documental. Lo que sí es cierto es que en fotografía ya había hecho trabajos documentales de registro, entonces era como un lenguaje que no me era tan desconocido, pero claro, meterle la imagen en movimiento, el sonido, las entrevistas, son otros tres pesos. 

¿Sentís que ha cambiado tu perspectiva sobre el documental después de haber dirigido tu primera obra de este género?

Sí, definitivamente. Después de hacer una cosa como que uno ya puede apreciar más el trabajo ajeno, decir: “wow, cómo se saca esto”. Me sentía bien con el resultado, pero había admiración con otras personas que de pronto había visto en referencias. Hay más admiración hacia los demás que con los mismos recursos logran cosas muy impresionantes. 

Fotograma del cortometraje ‘Carmona’.

¿Qué te gustó de trabajar el documental? Más allá del caso específico de Carmona.

Hay un gran sesgo en pensar que el cine es ficción, yo también pienso que encasillar las películas entre ficción y documental no es sano para el oficio, pero sí es cierto que a veces hay historias de “la vida real”, muy entre comillas, que nos resultan más locas que una ficción, como que de pronto saber que son historias de personas que habitan este planeta es una gran perspectiva de: “wow, así vive la gente incluso en mi propio país, región, continente”. Creo que poder narrar “lo real”, entre comillas, de nuevo, presenta cosas muy interesantes. 

¿Qué fue lo que más te llamó la atención del protagonista, don Gavrien, para que dijeras: quiero hacerlo sobre él? 

Era muy fácil hablar de lo que estaba mal, y encima en ese momento, cuando yo estaba realizando las entrevistas, estaba muy caliente el tema de la pesca de arrastre, entonces recuerdo que me era difícil poder llevar las entrevistas por donde quería y que no se politizaran tanto, en el sentido de que aprovecharan para tirarle ácido a la Asamblea Legislativa. Incluso una vez llegué y tenía un par de entrevistas con unos señores, porque antes quería hacer un retrato coral, y llegué y me dijeron que no, que ellos estaban en San José manifestándose. Pero realmente yo decido tratar la historia de don Gavrien cuando siento esa apertura que él tuvo para contarme su historia de vida. Y eso fue lo que cambió el proyecto. Yo estaba por contar una historia y de pronto me encuentro que había otra que me era mucho más interesante, mucho más profunda y, sobre todo, mucho más sincera. 

Creo que se nota que él quiere conversar más que dar una declaración. 

Claro, eso fue. 

¿Cómo evolució tu relación con él durante esos meses? 

Fue muy lindo, don Gavrien es una persona muy tranquila y pudimos establecer ese vínculo, como te mencionaba, yo también conversaba sobre mi vida, no era solo que él me relataba sobre sus problemas, sino que también yo intentaba ser lo más transparente con él. Recuerdo una vez que ya terminamos el rodaje y nos devolvimos para San José con todo el material y estábamos con las transcripciones y ya el guion para post y recibo una llamada de don Gavrien preguntándome que si iba a ir ese fin de semana, entonces fue muy lindo ver que realizamos el proyecto, pero que más allá de eso se estableció una relación humana. 

Entendiendo este concepto de que en el documental no hay una Realidad o una Verdad escrita en mayúsculas, ¿cómo asumiste esa responsabilidad de que, si bien no vas a tratar con la realidad, sí vas a tratar con una persona de carne y hueso que se puede ver influenciada por cómo lo retratés?

Sí, es una enorme responsabilidad, porque así como puedo hacerlo ver en post como una persona que está relatando su vida, lo puedo hacer ver como una persona que está en contra de un montón de varas o manipular lo que él dice. Realmente fue un debate ético dentro del documental: la responsabilidad de los realizadores frente a lo que estamos narrando, el poder que tenemos sobre esta historia y cómo puede cambiar todas las reacciones que genere sobre los espectadores. Creo que es una gran responsabilidad; asusta. Lo más importante en esas cosas, creo, es ser sincero, transparente. Y si lo sos, puede que lo apedreen a uno también, pero al menos creo que uno duerme más tranquilo. 

Fotograma del cortometraje ‘Carmona’.

¿Fue algo que de alguna manera conversaste con él: el cómo lo ibas a retratar, cómo iba a ser el tratamiento del corto?

Sí, en un punto yo le dije: “vea, don Gavrien, ya el proyecto está evolucionando, ya no estamos hablando de la recesión económica en Guanacaste, estamos hablando plenamente de su vida”, y creo que él lo notó con las preguntas que le realicé. Creo que ahí está lo más importante. Creo que en cuanto más específicos y más sinceros podamos ser, cuanto más recortada sea la historia, se vuelve súper universal, porque ya apelamos a vínculos que podemos establecer. Son sentimientos y emociones que todos experimentamos sin necesidad de ser pescadores. 

¿De qué maneras te sentiste identificado con él? 

Eso fue muy loco, hubo momentos en los que era imposible para mí no ver a mi padre retratado en don Gavrien. Imaginaba cuáles eran las preguntas que a mí me gustaría hacerle a mí padre. Y las respuestas eran muy locas, en el sentido de que eran muy sinceras y a veces me tocaban. Recuerdo que Maripaz, la sonidista, en un momento terminamos de girar una entrevista cuando estábamos en el mar y cortamos y fue un momento tan emotivo, encima estaba atardeciendo y tal y comenzó a llorar, no de tristeza, pero como que la movió mucho. Entonces creo que ahí está el poder: uno siente una emoción que está quedando registrada. 

Perdón sí es muy personal, ¿pero en qué manera se te pareció a tu papá?

Cuando él dijo que tenía varias hijas. Yo soy el único hijo varón de mi papá y me interesaba la relación con ellas y cómo a través del trabajo les intentaba dar una mejor vida. Creo que esa es una emoción universal: tratamos de darle lo mejor a las personas que amamos. 

*’Carmona’ forma parte de la competencia nacional MADE IN COSTA RICA y se proyectará el viernes 22 de octubre a las 7:30 p.m. en el Cine Magaly. 

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